Reproductor

viernes, 12 de diciembre de 2014

Yo sí sé quien eres ¡maldita seas!


 

Sigue aquí, lo sé… me vigila, aunque sabe que nada puedo hacer por parar sus crímenes.
No entiendo por qué aún no me ha matado… sabe que lo sé todo y que un día u otro lo diré. Más bien, lo gritaré con fuerza para que todos me escuchen y todo se acabe.
Que lo sepa, nunca escapará y acabará pagando sus crímenes, más tarde o más temprano si antes, no me mata.
Pero, no me teme. Sabe que aquí en esta habitación, donde me visita cada noche para contarme con todo lujo de detalles su último crimen, nadie me escuchará.
Se ríe como una hiena, mientras me cuenta sin compasión cómo hace para matarlos sin que nadie sospeche.
«Yo si sé quién eres, ¡maldita seas!»
Mi conciencia grita desgarrada y ella me contesta con una cruel carcajada.
Yo fui su primera víctima pero no, no me mató, esa no fue mi “suerte”.
Lo hizo la primera noche, dejándose llevar por el demonio que llevaba dentro. Salía de casa con un largo cuchillo en la mano y en sus ojos, la mirada más demoníaca que yo había visto jamás.
La pregunté:
― ¿Adónde vas? ― Mis ojos apenas podían ver en aquella oscuridad y no pude ver el objeto que llevaba escondido a su espalda hasta que fue demasiado tarde para mí.
Aún así, no tuve la suerte de que lo usara contra mí. Me miró con esos ojos que nunca había visto antes mientras me hablaba en un ligero susurro…
― Cariño… no pasa nada, ve, ve a dormir sólo voy a salir a tomar un poco de aire fresco al jardín.
Entonces fue cuando vi ese enorme cuchillo a sus espaldas y, sus demoníacos ojos rojos pero, fue tarde.
De un fuerte empujón me lanzó escaleras abajo… 23 escalones.
En mí boca solo un grito de horror y sorpresa… ¡Mamá! ¿Qué haces? Mientras iba sintiendo como crujían cada uno de mis huesos en cada golpe con el siguiente escalón…
Desde entonces me visita, aquí, en esta cama del hospital, donde cada noche me viene a contar, cómo, dónde y...  qué siente al matar a su nueva víctima.